Adiós



Recuerdo a aquel hombre que se ponía a vender pipas y cacahuetes en la puerta de Galerías. Lúcido, amable, sonriente. Un personaje más de aquellos que daban un carisma especial a Granada.

El mismo que entonces les daba a sus nietos un cartucho de cacahuetes cuando por allí pasaban. "Toma, chavea", decía. El mismo que en sus ratos libres se iba con los amigotes al Hogar, a echarse unos chatos y a jugar al dominó. Un hombre de costumbres, inquieto por naturaleza. 

Recuerdo también que ya había perdido parte de aquella lucidez, ya con algo de esa desidia anciana en su amabilidad, y que ya no sonreía tan a menudo, pues la vida golpea con dureza donde más duele, quitándote lo que más quieres y amansando los insensatos impulsos de aquellos que se atreven a vivirla. Aún, un cauce de vida inquieto, hasta osado dadas las circunstancias, pero que ya escapaba a borbotones por aquellos ojos azules para desembocar en los desagües del tiempo.

"Quíteme este mal que tengo, doctor, la misma vida se me apaga y la quiero encendida. Porque me sabe a poco. Porque este cuerpo ya me estorba. Dónde estoy, doctor, quiero volver". Alguien dijo que es mejor arder que apagarse lentamente...


Música: Nirvana - Something In The Way