Los días que te levantas sin pies son los días en que el mar corre a tu lado. "¿Quieres jugar?", preguntan las revoltosas olas. Puedes ponerte tus pies de plomo y seguir tu camino, o bien puedes calentar el soldador y fundirte las piernas hasta dejar de existir, convertirte en una de ellas. Un suicidio en toda regla. Cobarde . En lo que respecta al hombrecillo, optó cobardemente por ser un cero contra el caos, unos calzoncillos y unas pantuflas flotando... al sabio vaivén de la única vida que tiene. Lejos de todos esos insensatos. Ilustración: ld345