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Los pájaros cantan y las nubes se levantan (ahora que tu madre se ha ido)

La veía insulsa y gorda, fregando platos después de comer, mientras yo removía el azúcar del café con esa mueca de desdén que el tiempo te va dejando en la cara. Sumido en mi propia apatía fijé la vista en mi ventana y un pajarito vino a posarse en mi maceta. Se quedó muy quieto durante un segundo y empezó a dar saltitos, supongo que cazando algún pequeño insecto. Una ligerísima brisa entró por la ventana con olor a manzanilla. acariciándome la cara iluminada por este sol que anunciaba la entrada de la primavera. El pajarito echó a volar hacia sus congéneres que ya habían alegrado la calle con sus cánticos. El ruido del grifo me trajo de nuevo a la cocina, y allí estaba mi Paca dándole a la olla del cocido. Vista así de espaldas, con ese bamboleo de carnes, es evidente que aquellas curvas habían perdido su forma. Recuerdo como a mis amigos se les caía la baba cuando la veían conmigo en la moto, falda al viento, enseñando aquellas piernas. Mi Paca. Me acerqué sigilosamente a ella para ...

Elecciones 2010

Llegaba tarde a la salvación de la raza humana. Chicho se quedó dormido, como siempre. "¡Maldito despertador de los chinos!". En la radio, Obama, Zapatero, la Esteban y sus respectivas familias ya habían subido a la nave. En casa, solo quedaban unos cereales manidos para desayunar y programas en diferido por la tele. "En fin, a ver si así salimos de la puta crisis de una vez". Nos invaden, ya lo ha confirmado la Casablanca. Seres fungoides y mimoides provenientes de un océano que diez años de solarística no ha llegado a comprender; seres disléxicos, borrachos, inocentes, buenas y malas personas en busca del sueño americano.

Cabeza borradora

Maximino mino-mino pensaba que no necesitaba nada de aquello. Cada puto trasto que entraba en esa casa solo servía para ocupar espacio y aumentar el desorden en su tiranizada cabeza. Y es que Maximino tenía un concepto mini-minimalista de la vida y adoraba la simplicidad de los síes y los noes, de los blancos y los negros; adoraba los espacios amplios, la simetría o, en su defecto, la asimetría estudiada, los bolsillos vacíos, los planos de las pelis de Kubrick y la sección de organizadores del Ikea. Silencio. Tranquilidad. El blanco del huevo friéndose en el centro de aquella inmensa sartén le salpicó en la cara y rompió su trance. Pero eso se iba a acabar: ese fin de semana se haría cargo de todo. Que sí, que sí...  Con la pistola de su abuelo nazi en una mano y su videocámara en la otra, dio los diez pasos de rigor y luego media vuelta. Observó complacido todos los trastos dispuestos en línea y, al fondo, el paredón blanco de su jardín. El barrido de cámara captó, entre tanta ba...

La aurora de Nueva York

"A estas alturas, no me interesa conquistar el mundo. Incluso sin héroes que lo defiendan. Pim pam pum " . "Se empeñaban en ser demasiado perfectos, y la perfección, Gustavito, NO EXISTE, si no es por un breve lapso de tiempo... como la felicidad. Es decir, toda cosa imperfecta tiende a la perfección, como el infeliz tiende a la felicidad, como la noche al día, como el caos a la armonía... Borrón y vuelta a empezar. La dualidad, el Yin y el Yang... Gustavito, fíjate en lo que te digo. No te puedes quedar solo en una parte de esa dualidad porque todo es un vaivén; el vaivén del universo, que se expande y se contrae hasta que estemos todos muertos. Cada cosa tiene su vaivén, su ritmo de expansión-contracción particular. Entonces, no tiene sentido que te preguntes si eres feliz, si eres perfecto, si eres bueno... El universo te mece, y tu radio de acción-efecto equivale a prácticamente NADA con respecto a toda la infinitud del cosmos". Gustavito Probeta, esa noche no ...

Pim Pam Pum

Héroes muertos, abono para mi huerto.

Dudu, corazón de acero (II)

Dudu, pasando cuatro kilos, empujó su silla de ruedas hasta el servicio de caballeros. Pero una vez dentro, no oyó la puerta cerrarse tras de sí. Al volverse, vio a uno de los pijos colarse en aquel habitáculo lleno de meados y papel higiénico mojado en el suelo. –Eh, ¿qué pasa? ¿No ves que está ocupado? –exclamó Dudu. El pijo sacó su móvil, pulsó un par de botones y lo colocó cuidadosamente en el suelo apoyándolo en la pared con la inclinación adecuada para grabar a Dudu. El muy hijo de puta llevaba la careta de un cerdo. Era un cerdo de Lacoste. Y el cerdo llevaba un cuchillo de los que cortan. –Ahora me la vas a chupar y voy a acabar en tu culo. ¿Qué te parece, tullido? Porque si no, te voy a rajar el pescuezo. Dudu. A su madre le parecía un diminutivo precioso, aunque su padre siempre lo llamaba por su nombre, Eduardo, porque le inspiraba nobleza y carácter. Su Eduardo. Dos sucesos marcaron su vida para siempre: uno, el accidente de moto; el otro, la operación. Ya ves, un defecto c...

Dudu, corazón de acero (I)

A Dudu no le gusta Operación triunfo y lleva una camiseta de Sepultura con un dibujo to guapo. Dudu es un tío especial. Echado en la cama, escucha en sus auriculares el disco negro de Metallica que le ha grabado su hermano y se pregunta si este año que entra perderá la virginidad.  ¡Esto sí que mola! ¡No el Load , que es una mariconada!... La virginidad... Pero tiene que ser con una tía que mole, no de esas que pierden el culo por el Bustamante. Si le hubiera tirado a la Sandra en su momento… Era la chica perfecta, una diosa, una valquiria del Valhalla. Pero ahora se ha echado un novio gafapasta de esos con jersey de rombos, con su moleskine y todo. La Sandra ya se ha echado a perder, escucha otra música, sale con otra gente. Solo Dudu y unos pocos seguían fieles a lo que eran. A ver, a ver… ¿dónde coño estaba eso? Dudu sacó una carpeta cuidadosamente forrada y cubierta de recortes de todos sus grupos: el tío de Manowar pisando banderas, una calabaza de Helloween, Kai Hansen levant...