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Pies de agua


Los días que te levantas sin pies son los días en que el mar corre a tu lado.

"¿Quieres jugar?", preguntan las revoltosas olas. Puedes ponerte tus pies de plomo y seguir tu camino, o bien puedes calentar el soldador y fundirte las piernas hasta dejar de existir, convertirte en una de ellas. Un suicidio en toda regla. 

Cobarde.

En lo que respecta al hombrecillo, optó cobardemente por ser un cero contra el caos, unos calzoncillos y unas pantuflas flotando... al sabio vaivén de la única vida que tiene. Lejos de todos esos insensatos.


Ilustración: ld345


Comentarios

  1. Supongo que así lo ven algunos, un suicidio, porque dejas de luchar contra los obstáculos de la vida. Yo estoy con el hombrecillo: mejor es no considerarlos obstáculos y avanzar, ¿no?

    Un saludo

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  2. No está mal fundirse con el mar... aunque acojona un poco dejar de tener eso que llamamos elección. Si eres uno con el mar, solo puedes ir a donde te lleve... y a veces se quiere ir a algún sitio concreto... Yo prefiero aprovechar las corrientes para intentar llegar a mis objetivos, como surfeando, que es otra manera de jugar con las olas.

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  3. Supongo que el hombrecillo lo único que quería es dejar de oponer resistencia y fluir, pero nadie le dijo que se iba a quedar sin cerebro! Qué complicado todo. Maldito fundidor de materia humana en fase beta...

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